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Literatura y poesía
Aharón David Gordon
Al polvo de basalto que yo
Ayer estuve
El cuento de Iom Kipur
El gritar de las grajillas
Fin 
Fin del verano
Ilán vino a mi cumpleaños
Jana Szenes
La albarrana
La migración de las aves
La naturaleza en el mes de Elul
Los cambios en el otoño
Majzor de Iom Kipur
Monte Moriá mío
Para Avner en su treintavo cumpleaños 
Pequeñas promesas
Slijot

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Aharón David Gordon

A.D.Gordon, "El hombre y la naturaleza", pág. 365. 

El pueblo judío poseía un día especial para el balance del alma consigo mismo en tanto pueblo, y con sus miembros en tanto hijos de un pueblo, para un balance crítico de la vida, para una adicción total a las supremas demandas del espíritu humano. El individuo, en tanto tal, puede llevar a cabo su propio balance todos los días, o el día que halle apropiado. Aquí, como en toda empresa nacional, en especial en cualquier rito religioso nacional, es importante la amplificación, que la personalidad individual aumenta desde la unión de fuerzas. Yo me pregunto: ¿Qué tenemos que ver nosotros, los no religiosos, con este día? Me pregunto yo: ¿de veras no es este día más que un vestigio del pasado, una reliquia de lo que fue? ¿De veras no tenemos necesidad de un día como este, y precisamente en un formato nacional? Y si este día cesa de ser lo que es, y vuelve a ser un día normal como todos los días, ¿no será esta una pérdida nacional y humana enorme, una caída irremontable para el pueblo de Israel y para todos nosotros, hijos de este pueblo? Hemos recibido lo que nos transmitieron nuestros padres, creímos en ello y hemos dado nuestras vidas por ello. El más devoto y distinguido de nuestros ancestros ya no se adapta a lo que surgió y vive en nuestras mentes y nuestras almas. Pero, ¿acaso hemos examinado y revisado, hemos profundizado, estudiado y considerado qué ha caducado y ya no es apropiado, qué ha quedado destruido o ha caído en decadencia, y de qué cosas –a nivel profundo- solo su forma se ha derruido o ha perdido vigencia, y requiere una forma más ilustrada, más noble, dado que vive y está fresca y solo aspira a una renovación suprema?

 

Muchas cosas están siendo creadas aquí, pero antes que nada nos hallamos a nosotros mismos, el reconocimiento de nuestros valores, ese "nosotros mismos" ante el cual podemos, seguros y confiados, confesar nuestros pecados cometidos contra nosotros mismos. Y no lo haremos en vos alta, no golpearemos nuestro corazón como un tambor, sino con la azada golpearemos nuestra tierra, la tierra de nuestros antepasados, y con voz silenciosa, nuestros labios se moverán y nuestra voz no se escuchará, o aun sin movimiento de labios, confesaremos diciendo:

Por el pecado que hemos cometido frente a ti, viviendo a costa ajena.

Por el pecado que hemos cometido frente a ti, por un poco de dinero.

Por el pecado que hemos cometido frente a ti, por estrechez de miras.

Y por el pecado que hemos cometido frente a ti, por medio de la cobardía.

 

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