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Fuentes y filosofía/
Sucot

 Dan A.

Manara, 1960

Dan:

A toda persona le gusta coleccionar. Ya desde nuestra infancia juntábamos tapitas, y cuando crecimos comenzamos a coleccionar calificaciones, algunos malas, otros buenas. Había quien coleccionaba chicas. Otros juntaban dinero y había un puñado que juntaban cosechas, tan simple como eso.

 

La Fiesta de Sucot es una de nuestras festividades agrícolas. La Sucá, las Cuatro Especies y todo lo demás, no son sino para agregar forma, ornamentación y algún contenido religioso a la fiesta.

 

Nosotros los agricultores acostumbramos a recolectar nuestra cosecha durante todo el año. Cada día se envían al mercado huevos y carne de nuestros corrales, se envía el producto del tambo. Comercializamos durante todo el año pescados y durante el verano heno y harina de alfalfa, un poco de grano y nuestros productos industriales. Fruta, mayormente, y algodón.

 

La Fiesta de la Cosecha debe ser una celebración de balance. Un balance de lo que fue invertido y de lo que fue obtenido. El total económico: si fue un año de bendición u otro año más de esfuerzo sin la suficiente recompensa. Este es el primer año en el que podemos anotar logros. Es un año en el que podemos colocar el total de los egresos frente al total de los ingresos.

 

Todos aquellos años de escasez, de vacilaciones, de búsqueda del camino, de intentos, todos aquellos años de trabajo duro y extenuante, se reducen a este total diminuto de resultados y cosechas. El inicio de un proceso en el que nos ponemos de pie.

 

Cuando nuestros pies pisan firme los campos del valle, que ofrecen sus frutos, cuando nuestro cuerpo tira de la red llena de pescado, cuando nuestras bolsas de fruta se llenan hasta el cansancio a nuestros hombros, cuando el hierro rechina con el hierro allí en la fábrica, cuando nuestras manos hacen lo grande y lo pequeño, cuando fabricamos y vemos el fruto de nuestra labor.

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