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Fuentes y filosofía/
Janucá

Rabi Hillel

Con respecto a Janucá

Beit Rimon, 1992

El encendido de las velas de Janucá tiene dos significados:

El primero es la presentación de la luz que se extiende e ilumina todos los rincones alejados que habían estado a oscuras hasta este momento, en el sentido de "la mitzvá es una vela y la Torá es luz" (Mishlei [Proverbios] 6:23).

El segundo es el encendido de un fuego que se propaga, arde y quema todo el mal, en el sentido de "así quemarás el mal que hay dentro de ti" (Dvarim [Deuteronomio] 17:7).

Se plantea la pregunta: cuando queremos promover y construir el mundo por medio del bien, ¿cómo deberíamos empezar, erradicando el mal o iluminando y enfatizando el bien?

Surge la impresión de que Beit Hillel y Beit Shamai discrepan al respecto.

Los discípulos de Shamai dicen: "El primer día se encienden ocho velas, y a partir de entonces se disminuye gradualmente". Losseguidores de Hillel dicen: "El primer día se enciende una vela, y de ahí en más se aumenta gradualmente" (Talmud Bavli, Shabat 21).

El desacuerdo parecería radicar en la decisión sobre qué fuerza es preferible. Como es habitual, los seguidores de Shamai son más estrictos y dicen:

Para construir, primero se debe quemar el mal y erradicarlo. Al principio, cuando hay mucho mal, el fuego es grande. Luego, cuanto más elementos malos se queman, el fuego se reduce y disminuye hasta que "toda maldad se desvanece como el humo".

Beit Hillel dice que se debe empezar enfatizando la luz que se expande e ilumina todos los laberintos oscuros. La halajá se estipula de acuerdo con Beit Hillel (según el rabino Zavin).

Cuando encendemos una vela, encendemos luz y también fuego. La luz se expande e ilumina, el fuego arde y quema. La diferencia entre la luz grata y el fuego dañino radica en la precaución.

En algunas ocasiones, una persona puede sentir que "se enciende" o entusiasma por algo que ha sucedido y que debe reaccionar.

Hay una reacción que es luz, y otra que es fuego. Es muy fácil distinguir entre ambas: una ilumina y causa agrado, y después de ella podemos seguir juntos, y quizás mejor, que antes. La otra quema, duele, destruye puentes y después de ella no se puede continuar juntos.

Ambas partes se ven afectadas y quemadas; la diferencia entre las dos reacciones es la cautela. En el caso de quien enciende una vela cuidadosamente, la misma le resultará provechosa. Quien piensa fríamente y se cuida del fuego de la ira puede confiar en la luz que iluminará los rincones oscuros, y de pronto comprobará que aquello que en la oscuridad parecía aterrador e inquietante, a la luz se ve como algo deseable y muy necesario para nosotros.

¡Un poco de luz repele mucha oscuridad!

Beit Rimon, 1992

 

Categorías: Fuentes y textos, la Edad Moderna y el sionismo, reflexión, luz

 

Palabras claves: Velas de Janucá

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