google-site-verification: google77f5fad91e8f4e96.html
 
Fuentes y filosofía/
Conmemoración del Holocausto

Janusz Korczak

Las dos velas 

Vela común: Duerme, pobre niña, duerme tranquila. Has trabajado todo el día. Ahora querías coser una camisa para tu hermano pequeño, pero tus ojos se han cerrado solos. Duerme, descansa. Arderé en silencio, para no despertarte. Duerme tranquila.

Vela de Janucá: ¡Toc toc!

Vela común: ¿Quién es?

Vela de Janucá: ¡Toc toc! Abre, quiero entrar.

Vela común: No golpees tan fuerte ni hables en voz tan alta, para que no se despierte la niña que ha trabajado todo el día. Quería coser una camisa para su hermanito, pero se ha quedado dormida porque estaba muy cansada. (Abre la puerta.)

Vela de Janucá: ¡Aquí estoy! (Entra con un salto.)

Vela común: Ah, seguramente no vienes a vernos a nosotros.

Vela de Janucá: Sí, a ustedes y a todos.

Vela común: ¿Quién eres? Porque yo soy una vela común que ilumina a los pobres, pero tú eres tan hermosa y tan rica. ¿Quién eres?

Vela de Janucá: Soy una vela de Janucá.

Vela común: ¿Una vela de Janucá? Esta niña ha cosido una camisa para Janucá. Tengo muchas ganas de saber qué es Janucá. Te doy la bienvenida, vela de Janucá, de la que tanto hablan los niños.

Vela de Janucá: ¿Hablan de mí? ¿Hablan bien de mí?

Vela común: Te quieren mucho. Dicen que sabes arder con hermosas luces de colores. Estoy tan ansiosa por ver eso. Nunca he visto nada hermoso.

Vela de Janucá: Bueno, si lo pides. (Música, canto, luces de colores.)

Vela común: ¡Ah, qué hermoso! ¿Cómo lo sabes? ¿Quién te ha enseñado a hacer luces tan bellas?

Vela de Janucá: Hay mucho que decir sobre esto. He nacido en el Templo de Jerusalén, y ardo porque en una gran guerra el Templo fue arrebatado a los enemigos y devuelto a Adonai.

Vela común: ¿Qué? ¿Quién estaba al frente de esa guerra?

Vela de Janucá: Mi padre, Matitiahu ben Yohanan ben Shimon Hahashmonaí, y sus hijos salieron al combate. El Templo fue reconquistado y se encendieron sus luces.

Vela común: ¿Y los enemigos eran muchos?

Vela de Janucá: Oh, miles, pero los hijos de Matitiahu no luchaban solos; el pueblo los ayudó… Tiempo después de eso, el Templo de Jerusalén fue destruido y solo yo, la vela de Janucá, he quedado para contar a los niños sobre la guerra de los Macabeos, para que sepan y recuerden. Se los he estado contando durante miles de años. Soy huérfana desde hace miles de años.

Vela común: ¿Lloras?

Vela de Janucá: Cuando estoy sola, cuando ningún ojo humano me ve, lloro; pero cuando me miran, vuelvo a estar alegre y brillo con hermosas luces. Y ahora, cuéntame sobre ti. (La niña se despierta, la vela de Janucá la ilumina con sus luces.)

Vela común: ¿Qué puedo decir sobre mí? Soy una vela común y pobre. Mientras la gente trabaja, la ilumino con mi luz: doy luz al sastre, al zapatero cuando cose, a los niños que estudian, brillo cuando leen, cuando comen, cuando lloran, cuando están tristes. Mi padre es un día de trabajo normal. ¿Qué cosa interesante puedo decir?

Vela de Janucá: ¡Oh, no hables así de ti ni de tu padre! Todo lo que la gente tiene, todo, lo ha hecho tu padre, el día del trabajo. Tú brillas todos los días para que la gente trabaje en lo que sea; yo brillo una sola vez al año, para que la gente recuerde lo que sucedió. Dame la mano, hermana querida, juntas iluminaremos a la gente, juntas iluminaremos a los niños. Iremos de casa en casa. Yo diré: "Recuerden lo que sucedió, el ayer fue hermoso y bueno." Tú dirás: "Trabajen para un mañana mejor y más hermoso." Juntas iluminaremos a la gente para que esté contenta.

 

(Luces y fuegos artificiales de colores )

More >