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Fuentes y filosofía/
Janucá

Alexander

Nuestra janukiá

De la revista del kibutz Kabri

Había una vez, y asombrosamente sigue habiendo, una janukiá hermosa y antigua.

Tiene más de doscientos años. Perteneció a una familia de judíos adinerados, miembros de la comunidad romana. La janukiá es grande y su aspecto recuerda la forma de la menorá tallada en el Arco de Tito, llevada sobre los hombros de los soldados romanos que cargaban el botín del Beit Hamikdash destruido.

Es más grande que una janukiá doméstica porque estaba en el"oratorio" (la sinagoga de una familia que reunía un minián en su casa), cuando en todo el gueto de Roma se permitía mantener una sola sinagoga, a pesar de que ésa era la comunidad judía más antigua de Europa.

Pasaron los años, generación tras generación. El espíritu del liberalismo cundía en Italia. Había llegado la primavera de los pueblos y con ella el Risorgimento italiano. Los judíos eran parte de los ciudadanos activos que luchaban por la libertad, entre los que se contaban los miembros de nuestra familia, que conservaba nuestra janukiá.

Roma fue la última ciudad italiana que se liberó y se unió al país joven, nuevo e independiente.

Las puertas del gueto fueron derribadas y la mayor parte de sus habitantes salieron embriagados en busca de la libertad, la igualdad de derechos, la dignidad, entremezclados con todo el pueblo que festejaba el comienzo de una nueva vida. Querían olvidar el pasado oscuro y doloroso, asimilarse.

También nuestra familia dejó de encender la janukiá durante los días de la fiesta. Fue llevada a la casa nueva y espaciosa, pero ahora sólo era un adorno hermoso e interesante, no más que eso. Antes había deambulado por varias generaciones de Roma a Nápoles y de Nápoles a Milán.

Llegaron días oscuros para la comunidad judía en Italia. El gobierno fascista se acercó al régimen nazi, el antisemitismo se renovó en el país y, después de siglos de olvido, se promulgaron nuevas leyes de "protección racial" contra los judíos. Entre otras prohibiciones se contaba la de emplear criadas y ayudantes domésticos "arios". Todas las criadas de nuestra familia se habían ido, excepto una llamada Gisella, que empezó a dormir fuera de la casa, pero que regresaba una vez y otra a pesar de las amenazas de la policía.

La familia dejó la casa y huyó. Gisella se quedó para protegerla de robos, aunque fue duramente golpeada. Corría de un lugar a otro para ayudar a mi madre enferma y regresaba a Milán para verificar la situación y ver qué había quedado.

Eran los tiempos de la Shoá. Los judíos eran perseguidos, se escondían, huían de un lugar otro y a veces eran atrapados.

A fines de 1943 la familia decidió hacer todo lo posible a fin de cruzar las líneas divisorias entre los ejércitos en combate para llegar al sur, donde acampaban los ejércitos aliados. El plan se vio coronado por el éxito y la familia se salvó.

Gisella no cruzó las líneas, regresó a Milán y encontró un lugar para trabajar durante el día.

¿Y por las noches? Por las noches cumplía su propio plan: rescatar lo que todavía podía salvarse del patrimonio de esa familia a la que estaba tan unida. Ella tenía una llave de la casa, que le permitía entrar y "robar" cosas que le parecían valiosas e importantes: todo lo que estaba escrito en hebreo, libros antiguos, platería, ropa de cama, etc. Y también nuestra janukiá.

Poco a poco fue sacando cosas, una tras otra. Junto con su buen compañero cavó pozos en el jardín, en el parque público, en los que ocultó cajas envueltas con papel tul que contenían lo que había logrado "robar".

Los alemanes descubrieron el "robo" y Gisella logró salvarse de milagro.

Pasaron los años, la guerra terminó. Cesó la persecución de los judíos. La familia regresó a Milán y Gisella la esperó fielmente. Acompañó a todos sus miembros a cada pozo que había cavado hacía mucho tiempo y nos entregó todo lo que había logrado salvar. Entre otras cosas, nuestra hermosa janukiá.

Y ella está con nosotros hoy aquí, en Kabri, y la encendemos todos los días de la fiesta, todos los años, junto con nuestros hijos y nietos. Gracias a Gisella.

De la revista del kibutz Kabri

 

 

Categorías: Fuentes y textos, la Edad Moderna y el sionismo, ceremonias, heroísmo

 

Palabras clave: Janukiá

 

Incorporar también al Día de Conmemoración de la Shoá y el Heroísmo

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