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Fuentes y filosofía/
Purim

M. Segal, 1970

Resumen de Meguilat Ester

Meguilat Esther - Beit HaShalom

 

Y sucedió en los días de Ajashverosh, el Ajashverosh que reinaba desde la India hasta Kush, en ciento veintisiete países.

En aquellos día, el rey ofreció un banquete para toda la gente, desde el más grande hasta el más pequeño, en la corte, en los jardines reales de Shushán, la capital. También la reina Vashti ofreció un banquete para mujeres. En el séptimo día, cuando el rey estaba de buen el ánimo por el vino, pidió que le llevaran a la reina Vashti con la corona real para mostrar su belleza, pero la reina Vashti se negó a presentarse. El rey se enfureció y dijo a los sabios: ¿Qué haré con la reina Vashti? Y le dijeron: "Si no acude ante el rey Ajashverosh, entrega el reinado a otra mejor que ella". Y el rey hizo lo que ellos le habían dicho.

En Shushán, la capital, había un judío llamado Mordejai que era el tutor de su prima Ester, que no tenía padre ni madre La joven era bella y bien parecida, y cuando sus padres murieron, Mordejai la tomó por hija. Ella agradaba a quienes la veían. Ester fue llevada a casa del rey Ajashverosh, que la amó y la coronó en lugar de Vashti. Y el rey ofreció un gran banquete en honor de Ester.

En aquellos días, dos guardianes quisieron atentar contra el rey Ajashverosh. Esto fue sabido por Mordejai, que lo dijo a la reina Ester, y Ester se lo dijo al rey. Los dos guardias fueron ahorcados en un árbol. Todo esto fue escrito en los anales del rey. Después de estas cosas, el rey Ajashverosh engrandeció a Amán y todos los siervos del rey se arrodillaban y se inclinaban ante él, pero Mordejai no se arrodillaba ni se inclinaba. Amán vio que Mordejai no se arrodillaba ni se inclinaba y se enfureció. Pero Mordejai no se arrodillaba ni se inclinaba.

Amán quería exterminar a todos los judíos y se lo dijo al rey Ajashverosh, y el rey envió anuncios a todos los países: destruir, matar y acabar con todos los judíos, niños y ancianos, en un solo día. El rey y Amán se sentaron a beber y Mordejai supo todo lo que acontecía, se rasgó la ropa, vistió un saco, salió a la ciudad, lanzó un gran clamor, rompió en amargo llanto y llegó hasta la puerta del rey.

Las damas de compañía de Ester se lo contaron; la reina se conmovió mucho y envió ropa para vestir a Mordejai y quitarle el saco, pero él no la aceptó. Mordejai le contó lo que había sucedido y le ordenó que se presentara ante el rey y le suplicara por su pueblo.

Ester dijo:Existe la orden de matar a quien se presenta ante el rey sin ser llamado, salvo que el rey extienda el cero de oro; en ese caso vivirá. Yo no he sido llamada ante el rey, ve y reúne a todos los judíos de Shushán y ayunen por mí. No comáis ni bebáis durante tres días, ni de noche ni de día, también yo y mis criadas lo haremos y así me presentaré ante el rey; si debo morir, moriré.

Y sucedió el tercer día que Ester visitó ropas reales y se presentó en la corte del rey, y el rey estaba sentado en el trono frente a la entrada a la casa. Y sucedió que cuando vio que a la reina Ester estaba en la corte, le agradó y le tendió el cetro de oro. Ester se acercó y tocó el extremo del cetro, y el rey dijo: ¿Qué tienes, reina Ester, y qué quieres? Se te concederá hasta la mitad del reino.

Ester respondió: Si al rey le parece bien, venid el rey y Amán hoy al banquete que he preparado. El rey dijo: Decid a Amán que se apresure cumplir el pedido de Ester. El rey y Amán fueron al banquete que Ester había preparado y el rey dijo a Ester: ¿Cuál es tu pedido? Hasta la mitad del reino, y lo haré. Ester respondió: Mi pedido, si es que agrado al rey y si el rey tiene la bondad de acceder a él, es que el rey y Amán vengan al banquete que les ofreceré mañana.

Ese día Amán estaba feliz y amable, pero cuando vio a Mordejai en la puerta del rey, que no se levantaba ni se apartaba de él, se enfureció.

Amán se contuvo y fue a su casa, mandó a llamar a sus seguidores y a su esposa, y les contó cuánto lo había engrandecido el rey. Amán dijo: La reina Ester no invitó al banquete del rey a nadie más que a mí y también mañana estoy invitado junto con el rey, pero nada de esto tiene valor para mí cuando veo a Mordejai el judío sentado a la puerta del rey.

Su mujer y todos sus seguidores le dijeron: Haz un árbol alto y por la mañana habla con el rey, ahorcarán en él a Mordejai y así te presentarás ante el rey feliz.

Esa noche el rey no podía dormir y pidió que le llevaran el libro de sus memorias, para que le fueran leídas. Allí estaba escrito lo que había dicho sobre los dos eunucos que querían atentar contra el rey Ajashverosh. El rey dijo: ¿Qué hemos hecho para honrar y ensalzar a Mordejai por esto? Sus pajes le dijeron: No se hecho nada. El rey preguntó: ¿Quién está en la corte? Amán llegó a la corte para pedir que ahorcaran a Mordejai en un árbol que él mismo había preparado. Los pajes dijeron al rey: Amán está en la corte. El rey dijo: Que venga. Amán acudió y el rey le preguntó: ¿Qué hacer con un hombre a quien el rey desea honrar? Amán pensó: ¿A quién deseará el rey honrar más que a mí? Y dijo al rey: "El hombre a quien el rey desee honrar será vestido con ropaje real, y montará su caballo por las calles de la ciudad y todos exclamarán: Esto es lo que se hace con un hombre a quien el rey desea honrar." Y el rey dijo a Amán: Tomó la ropa y el caballo como has dicho, y haz eso con Mordejai el judío. Amán tomó el ropaje y el caballo, vistió a Mordejai y lo condujo por las calles de la ciudad, mientras exclamaba: "Esto es lo que se hace con quien es honrado por el rey." Mordejai volvió a la puerta del rey y Amán fue expulsado del palacio, dolido y cabizbajo. Amán le contó a su esposa y a todos sus seguidores lo que había sucedido.

Mientras hablaban con él, los mensajeros del rey se presentaron para llevar a Amán al banquete de Ester, y el rey y Amán fueron a beber con la reina. También en el segundo día, en el banquete de Amán, el rey preguntó a Ester: ¿Qué quieres, y te será concedido? ¿Qué pides, hasta la mitad del reino? La reina Ester respondió: Si te agrado, mi rey, y si te parece bien, que mi alma me sea dada y que mi pueblo sea lo que pido, porque yo y mi pueblo hemos sido vendidos a la destrucción, la muerte y la perdición.

Ajashverosh dijo a la reina Ester: ¿Quién es y cuál es el que está dispuesto a hacer eso? Ester dijo: El malvado Amán. Amán estaba aterrorizado por el rey y la reina y uno de los ministros dijo ante el rey: "También el árbol que Amán preparó para Mordejai, está en la casa de Amán". El rey dijo: "Ahorcadlo en él." Amán fue ahorcado en el árbol que había preparado para Mordejai y la ciudad de Shushán se alegró y se regocijó. Los judíos tuvieron luz, alegría, regocijo y estima.

Estos días fueron llamados Purim y son recordados y celebrados en cada generación, familia, país y ciudad. Estos días de Purim no serán olvidados por los judíos.

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