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Fuentes y filosofía/
Día del Perdón

Un hombre

Un hombre por pecado de su hermano

 

Se cuenta de un malvado que contó acerca del rabino jasídico de su ciudad, que había cometido varias transgresiones graves. Le preguntó el rabino: "¿De dónde lo sacaste? Nada viste con tus propios ojos, y nada escuchaste con tus propios oídos. ¿Quién te lo dijo?"

 

Dijo el hombre: "Con mis oídos escuché y de tu boca escuché, cuando confesaste tú mismo que cometiste tales y cuales faltas".

 

Dijo el rabino: "¿Cuándo confesé y ante quién confesé?"

 

Dijo el hombre: "Estuve donde ti en Iom Kipur y escuché de tu boca que confesabas ante el Santo Bendito Sea, y confesabas esas faltas y pedías clemencia y perdón por ellas y llorabas mucho por ellas".

 

Le dijo el rabino jasídico: "Es verdad que me confesé ante el Santo Bendito Sea en Iom Kipur por esas faltas y por muchas más. No por haberlas cometido yo es que confesé, sino por otros que las cometieron, y por la garantía de que Israel son garantes los unos por los otros me confesé, pues está escrito (Levítico, 26, 37): "Y tropezará el hombre con su hermano". Y así lo interpretaron nuestros sabios de bendita memoria (Sanhedrín, 27, 2):  El hombre por pecado de su hermano enseña que todos somos garantes los unos por los otros.

 

Maravillosas son tus obras, por el Rabino Ben Zion Mordejai Jazán, Jerusalem 5672
 

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