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Festividades y el ciclo de vida

Día de Conmemoración del Asesinato de Itzjak Rabin

De nuestro archivo

Para la familia y el grupo, para educadores

Poesías festivas musicalizadas.

La Biblia, el Chazal, la era contemporánea y el sionismo.

Variadas fuentes de la literatura y la poesía.

Ideas para celebrar en el marco familiar y comunitario.

> Introducción

Itzjak Rabin (1 de marzo de 1922 - 4 de noviembre de 1995) fue el primer primer ministro de Israel nacido en el país. Como parte de la generación sabra, estudió en la escuela agrícola Kadouri y se alistó como voluntario en el Palmaj. En la Guerra de la Independencia comandó el área de Jerusalén y condujo el avance hacia la ciudad sitiada. Durante la Guerra de los Seis Días (1967) fungió como Comandante en Jefe del Ejército y fue el arquitecto de la victoria. En 1974- 1977 fue primer ministro de Israel. En 1992 fue reelegido para ejercer dicho cargo.

Desde sus primeros días, el gobierno de Rabin promovió las conversaciones de paz con los palestinos, Jordania y Siria. En 1994 se firmó el tratado de paz con Jordania. Al mismo tiempo se mantuvieron las "conversaciones de Washington" y el proceso de Oslo, diferentes canales de negociaciones con los palestinos, cuyo objetivo final era la creación de un estado palestino junto al Estado de Israel y un acuerdo de paz entre los dos pueblos.

La época de firma del Acuerdo de Oslo II (septiembre de 1995) fue turbulenta y violenta. Las oleadas de ataques suicidas de terroristas palestinos en Israel causaron muchas muertes junto a la masacre masiva de fieles musulmanes en la Gruta de los Patriarcas por parte de un judío extremista. A la derecha del mapa político de Israel, y particularmente entre los grupos de colonos, surgió una fuerte oposición a la política del primer ministro Itzjak Rabin y a la propia legitimidad de su gobierno, a pesar de que, por supuesto, había ganado legalmente elecciones democráticas. En las manifestaciones de la derecha se veían carteles con la foto de Rabin con el uniforme de las SS, y se oían gritos de "¡Rabin traidor!", "¡A sangre y fuego a Rabin expulsaremos!" y "¡Muerte a Rabin!" Ése fue el caso de una manifestación celebrada en la Plaza Sion en Jerusalén en la noche del debate sobre la aprobación del Acuerdo de Oslo en la Knéset, en la que también participaron líderes políticos de la derecha, que se abstuvieron de frenar las consignas de incitación. Manifestantes de derecha intentaron acercarse a Itzjak Rabin y lograron golpear su automóvil. La atmósfera pública en Israel preparó el terreno para el asesinato del primer ministro.

En la noche del 12 de Jeshvan de 5756 (4 de noviembre de 1995) se realizó una manifestación de apoyo al proceso de paz en la Plaza de los Reyes de Israel en Tel Aviv, con la participación de Itzjak Rabin y la consigna "Sí a la paz, no a la violencia". Al final de la misma, cuando el primer ministro se dirigía a su automóvil, recibió tres disparos en la espalda desde corta distancia. Fue llevado al hospital y murió a causa de las heridas. El asesino, un estudiante judío religioso llamado Ygal Amir, fue detenido en el lugar y sentenciado a cadena perpetua. En el curso del juicio expuso sus concepciones de extrema derecha y el motivo del asesinato: su deseo de frenar el avance del proceso de paz con los palestinos.

> Historia

El asesino no actuó solo. Sus acciones fueron precedidas por oleadas de extrema incitación que generaron la atmósfera pública que dio lugar a la decisión del asesino. Estas oleadas se desviaron de las normas aceptables de disidencia política en una sociedad y un Estado democráticos. La incitación no se conformó con salir a manifestar contra la política del primer ministro, sino que trató de socavar la propia legitimidad de su gobierno. Incluso expresó públicamente que estaba permitido matarlo cuando lo declaró de diversas formas inequívocas "traidor" pasible de pena de muerte.

Estas tendencias políticas y sociales basada en la incitación y el asesinato son contrarias a la esencia del Estado de Israel como realización de la visión sionista. El sionismo aspiraba a generar un cambio en el pueblo judío, para que se convirtiera en una nación moderna, soberana, igualitaria y democrática. El asesinato socava todos estos principios, se basa en ideas mesiánicas, racistas y violentas que intentan modelar a la sociedad en ese espíritu.

> El sionismo

Debemos exhortar a todos los ciudadanos y ciudadanas del Estado de Israel para aceptar el "yugo" de la democracia israelí en todas las situaciones y circunstancias. Debemos recordar el asesinato y la terrible incitación que lo precedió para educar a las generaciones venideras hacia una vida compartida que rechaza las manifestaciones de incitación, racismo y violencia. El Estado de Israel aún debe afrontar decisiones históricas difíciles. Debemos crear el terreno social y moral que nos permita, como sociedad y como Estado, tomar estas decisiones.

En el día de la conmemoración del asesinato de Itzjak Rabin no debe bastarnos la mera memoria. No basta con recordar a la víctima asesinada. Debemos mencionar el asesinato y sus implicaciones para la existencia de una sociedad judía, democrática y humana.

Los fenómenos de racismo y violencia siguen presentes en el ámbito público en Israel. Los eventos de "poner precio", para mencionar un ejemplo muy claro, son la clase de fenómenos que deben ser criticados vigorosa y resueltamente hasta su erradicación definitiva. Han brotado del mismo terreno terrible en el que surgieron la incitación a asesinar a Rabin y el mismo asesinato. Si hoy no sabemos cómo oponernos a su existencia, no se puede saber adónde nos conducirán en nuestra futura senda compartida.