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Festividades y el ciclo de vida

Janucá

De nuestro archivo

Para la familia y el grupo, para educadores

Poesías festivas musicalizadas.

La Biblia, el Chazal, la era contemporánea y el sionismo.

Variadas fuentes de la literatura y la poesía.

Ideas para celebrar en el marco familiar y comunitario.

> Introducción

Entre las festividades tradicionales, Janucá es la única que no es mencionada en el Tanaj; se debe rastrear sus raíces en las culturas y épocas anteriores a la cultura hebrea. En este período del año tiene lugar el día más corto (21 de diciembre en el calendario gregoriano), después del cual la luz empieza a prolongarse. Los investigadores culturales señalan los rituales de fuego usuales en el antiguo Oriente con el fin de garantizar la renovación de la luz por el dios sol. Una evidencia de este antiguo símbolo se ha conservado en las palabras del profeta Yejezkel (Ezequiel), que describen las prácticas del culto al sol en el Templo de D's. Estas influencias antiguas están presentes hasta nuestros días en las fiestas de luces se celebra en el mundo entero, como la Navidad cristiana.

Esta festividad se celebra a fines del mes de Kislev, en plena temporada de la cosecha de aceitunas. Un antiguo testimonio del trasfondo agrícola de Jánuca señala que "el día veintidós (del noveno mes, Kislev) es el tiempo del aceite..." (Rollos de Kumran).

Según el Libro de los Makabim II, al fin de la rebelión de los Makabim (163 a.e.c.), con la liberación de Jerusalén, Yehuda HaMakabi ordenó señalar la fiesta de Sucot (a pesar de que habían pasado dos meses desde la fecha de esa festividad), que no había podido ser celebrada por los habitantes de la ciudad debido a la lucha cntra los griegos. Se puede ver en Janucá una especie de "segunda Sucot" y entender por qué se celebra durante ocho días.

Podemos encontrar la estipulación de la nueva festividad en esta fecha, el veinticinco de Kislev, en El Libro de los Makabim I, que nos informa que la acción de purificación del Beit HaMikdash llevada a cabo por Yehudá HaMakabi tuvo lugar exactamente en la misma fecha en que había sido profanado por los griegos: "El día veinticinco del noveno mes, llamado Kislev... se levantaron al despuntar el alba y ofrecieron un sacrificio conforme a la Ley sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían erigido justamente en el mismo mes y en el mismo día en que los paganos lo habían profanado". (Cap.4).

> Historia

Janucá, que comenzó con eventos militares, políticos y religiosos, se convirtió en la época de los Sabios en una fiesta cuyo significado principal consistía en la purificación del Beit HaMikdash y la restauración del culto, gracias al milagro divino.

Desde los inicios de la Haskalá (el iluminismo judío), y aún más intensamente a partir del surgimiento del sionismo, la fiesta volvió a representar el heroísmo humano de una nación que lucha por su soberanía y por la libertad de culto. Esta memoria está representada por el encendido de las antorchas y la figura de Yehuda HaMakabi.

> El sionismo

Las figuras de los Makabim como judíos valientes, que definen con sus acciones el destino de la nación y forjan la realidad de su existencia, sirvió al sionismo para educar al pueblo acerca con valores diferentes de los que le había impartido la tradición judía en la diáspora: un judío activo, combatiente, que renueva su soberanía y se rebela contra el dominio extranjero. Expresiones de ello pueden encontrarse en los comienzos del sionismo, con la creación de las asociaciones deportivas "Macabi" y "Hacoaj", o en la famosa afirmación de Herzl en su libro El Estado judío: "Por ello creo que una generación nueva y maravillosa surgirá en el seno de nuestro pueblo; la generación de los Macabeos resurgirá y renacerá". Estos conceptos se pusieron de manifiesto en las colonias de trabajadores y en los movimientos juveniles, que suelen encender inscripciones de fuego en memoria del heroísmo de los Makabim. En Zahal (el ejército de Israel) y en muchas poblaciones se conserva la tradición de la "carrera con la antorcha". Muchas canciones de Janucá hacen referencia a los símbolos del aceite, el fuego y el heroísmo y a través de ellos se puede percibir la renovación de los valores de esta fiesta en la era sionista, como la canción "Portamos antorchas". El sionismo religioso relacionó el relato del milagro con el de la rebelión en una interpretación según la cual D's tuvo éxito por medio de la familia de los Jashmonaim y les hizo un milagro que los llevó a la victoria en las batallas.

> Hoy en día

Hoy en día, después del debilitamiento de la hegemonía del ethos nacional compartido, parecería que la sociedad israelí carece de un mensaje claro representado por Janucá. Las dos concepciones diferentes de la fiesta –la que enfatiza la lucha humana por la soberanía y el heroísmo del hombre, y la que enfatiza el milagro– compiten entre sí y se mezclan en las diversas canciones y mensajes de la festividad. Un reflejo de esta lucha de valores se puede ver hoy en el ejército (el símbolo del heroísmo en la cultura israelí contemporánea), con distintas instancias que enfatizan valores diferentes: el legado de lucha y los valores del heroísmo por un lado y el respaldo en D's y el milagro por el otro. No obstante, en el momento del encendido de las antorchas –el clímax de la ceremonia de Yom Haatzmaut en el Monte Herzl– resuena como telón de fondo la canción de Aarón Zeev "Portamos antorchas", con la frase central: "Un milagro no nos ha pasado,/ una jarra de aceite no hemos encontrado,/ excavamos la roca con sangre". En la ideología oficial del Estado de Israel y el sionismo, el Estado y la sociedad todavía se sustentan en la fe en la acción humana.