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Pesaj

De nuestro archivo

Para la familia y el grupo, para educadores

Poesías festivas musicalizadas.

La Biblia, el Chazal, la era contemporánea y el sionismo.

Variadas fuentes de la literatura y la poesía.

Ideas para celebrar en el marco familiar y comunitario.

> Introducción

Las formas de la festividad de Pesaj atravesaron numerosos cambios, pero su núcleo y su esencia se conservaron: fiesta de la libertad, fiesta de la salida de la Casa de la Esclavitud hacia la libertad. El primer Pesaj fue el "Pesaj de Egipto", mencionado en el libro Éxodo, capítulo 12, donde se ordena a los Hijos de Israel matar rápidamente un cordero y untar con su sangre los marcos de las puertas, para que la plaga de la Muerte de los Primogénitos salteara sus hogares. El segundo Pesaj fue el "Pesaj de las generaciones". La mitzvá (precepto) se encuentra también en dicho capítulo, y fue celebrado por el Pueblo de Israel cada año luego de la Salida de Egipto. En el Pesaj de las generaciones, cada familia se reunía e ingería el Sacrificio Pascual. Durante una semana se comían matzot, y estaba prohibido que hubiera jametz en los hogares. Este Pesaj era mandatorio para todos: el ciudadano, el residente y el extranjero, a condición que estuvieran circuncidados. El tercer Pesaj era "Pesaj Yehoshúa", mencionado en el libro de Yehoshúa, capítulo 5, el Pesaj que celebran los Hijos de Israel en Guilgal, luego de que Yehoshúa circuncidara a todos los hijos de los salidos de Egipto, que no habían cumplido la mitzvá de la circuncisión durante el deambular por el desierto. En esta Noche de Pesaj los hijos de Israel comen matzot y semillas de trigo tostadas del producto de la tierra y el emaná cesó. Así, la festividad de Pesaj se une a la fiesta del Omer, la fiesta de la primera cosecha. Desde que se construyó el Templo, se instaló la costumbre de ascender en peregrinación a Jerusalén en cada Pesaj y a celebrar allí la festividad.

> Historia

El Tratado de Pesajim de la Mishná describe la tradición de Pesaj, colocando en su centro la mitzvá de "Y dirás a tu hijo", la obligación del padre de enseñar a su hijo acerca de Pesaj. En el centro de la enseñanza se encuentran los versículos del libro de Deuteronomio, capítulo 26, versículos 5-11: «Entonces tú dirás ante el Eterno tu Dios: 'Un arameo errante era mi padre, y bajó a Egipto y habitó allí con poca gente, hasta que el pueblo se engrandeció y tornóse poderoso. Pero los egipcios nos maltrataron y nos impusieron trabajos forzados. Y cuando clamamos al Eterno, Dios de nuestros padres, Él escuchó nuestra voz y reparó en nuestra aflicción, en nuestra desgracia y en nuestra opresión. Y el Eterno nos sacó de Egipto con mano poderosa y brazo extendido, con terribles señales y prodigios sin par, para traernos a este lugar, una tierra que emana leche y miel que puso a nuestra disposición. Por eso dirás (con gratitud): 'Ahora he aquí que Te brindo los primeros frutos de la tierra que Tú, oh Señor, me has dado'. Y al presentar (las primicias) ante el Eterno tu Dios te prosternarás ante Él. Y te alegrarás en todas las cosas buenas que el Eterno tu Dios te dio a ti y a tu familia. (También se regocijará) el levita y el forastero que mora entre vosotros.»

 

Toda persona de Israel debe decir en voz alta ante el Cohen estos versículos, cuando trae las primicias del campo. En esa ocasión, en la que la persona trae los frutos del trabajo de su tierra, la persona de Israel debe reiterar el relato de la Salida de Egipto, que comienza con «Un arameo errante era mi padre». La lectura de estos versículos, llamada "Maguid", es el corazón de la Hagadá de Pesaj tradicional, que se lee hasta el día de hoy en la Noche del Seder, a pesar de que, en los años de exilio, se eliminaron los últimos versículos, los que describen la llegada a la Tierra Prometida.

 

El carácter de la Noche del Seder está influido por las costumbres del Simposio griego, en el que la bebida y la comida eran combinadas con diálogos filosóficos. No obstante, en tanto la comida del Simposio era un banquete libertino servido por esclavos sirvientes, la Noche del Seder es una actividad educativa cuyo mensaje transmitido de generación en generación es que toda persona debe verse a sí misma como si ella misma hubiese salido de Egipto, y por ello se debe a la libertad. No será esclavo, y no será amo de esclavos.

 

Escribió Berl Katzenelson: «Pesaj. ¡Un pueblo que cumple durante miles de años el aniversario de su salida de la Casa de Esclavitud! ¡Por todas las mazmorras de la esclavitud, la violación, la Inquisición, el exterminio y las matanzas, la nación lleva en su corazón la añoranza por la libertad y le da una manifestación popular que no pasará por alto alma alguna de Israel, alma alguna pobre y miserable! De padres a hijos, por todas las generaciones, la Salida de Egipto fue transmitida como un recuerdo personal, que no empalidece ni se opaca. 'En toda generación debe verse el hombre a sí mismo como si él mismo hubiese salido de Egipto'. No existe una cumbre de reconocimiento histórico sublime que se iguale a esta, ni fusión del individuo con el colectivo, tanto en el mundo entero como en las profundidades generacionales, más grande que esta antigua convocatoria pedagógica. No conozco otra creación literaria más educativa acerca de la repulsión hacia la esclavitud y de amor por la libertad que el relato de la esclavitud y la Salida de Egipto. Y no conozco ninguna memoria antigua que esté tan apuntada hacia el futuro, tan símbolo de nuestro presente y de nuestro futuro, como 'el recuerdo de la Salida de Egipto'.

> El sionismo

El visionario del Estado Biniamín Zeev Herzl, vio en el sionismo, desde sus comienzos, «una segunda Salida de Egipto». En su diario escribió (13.6.1895): «¿No hay acaso salvación? Decididamente la hay, señores, hay una que ya había estado en el pasado. Ahora ha llegado el momento de volver a un asunto muy antiguo, muy conocido, muy probado… la Salida de Egipto».

 

En "Altneuland", Herzl escribió con vistas al Seder: «Hoy leemos en nuestra Hagadá el Relato de los Sabios, según el cual estaban recostados en Benei Brak y relataron la Salida de Egipto durante toda esa noche. Nosotros somos los descendientes de Rabi Eliezar, Rabi Yehoshúa, Rabi Elazar Ben Azaria, Rabi Akiva y Rabi Tarfón. Y esta es nuestra noche en Benei Brak. Lo viejo busca vestirse de nueva forma. Primero finalicemos nuestro Seder como lo marca la milenaria ley de nuestros ancestros, y luego aparecerá el nuevo tiempo en escena. Otra vez ha habido un Egipto, y otra vez una buena Salida».

 

En los comienzos del sionismo llegaron los pioneros a Eretz Israel, y se cuestionaron respecto de la festividad de Pesaj. Fueron, al parecer, las primeras granjas colectivas las que intentaron realizar un Seder de Pesaj en una comunidad en la que no hay padres ni hijos. ¿Y qué hacer con la Hagadá? ¿Cómo se transmitirá el mensaje educativo del padre al hijo? Al consolidarse los kibutzim y con la llegada de una generación de niños nacidos en Eretz Israel, los kibutzim editaron nuevas Hagadot de Pesaj, que reflejaran la lucha por la libertad según los valores que ellos enarbolaban. Estas Hagadot colocaban en el centro de la narración de la Salida de Egipto la acción humana y no a Dios. Luego del relato de la Salida de Egipto, relataban la saga de la aliá (inmigración) a Eretz Israel y la fundación del kibutz, como un relato de la salida de la esclavitud a la libertad en su generación. La mitzvá de "Y dirás a tu hijo" se ponía de manifiesto en cuatro preguntas actuales que los niños formulaban respecto de la vida del pueblo y el kibutz, y que los adultos respondían. En efecto, la Hagadá incluía capítulos actuales de la vida de la nación: la Shoá, la inmigración ilegal, la realización sionista y la fundación del Estado, con una plena significación de "en cada generación". Hasta que se fijaron los días de recordación y el Día de la Independencia, con la creación del Estado, las Hagadot de Pesaj kibutzianas  incluyeron también contenidos de recordación y la lucha por la independencia. Las Hagadot kibutzianas expresaban el espíritu del Seder: la memoria del pasado, que halla su expresión en la vida presente.

> Hoy en día

De modo similar a otras festividades, también en Pesaj surge la pregunta de si logramos insuflar, en las ceremonias festivas acostumbradas, el contenido vivo de su esencia. La festividad de Pesaj nos recuerda nuestro compromiso con la libertad y nuestro rechazo a la esclavitud, la explotación y el racismo. Cuestiones concretas ligadas a las relaciones laborales en Israel y otras cuestiones sociales, interpelan el compromiso de la sociedad israelí con la libertad. Dichos desafíos se ponen de manifiesto, entre otros, en la celebración de Pesaj en comunidades comprometidas, por su camino de vida, con la reparación de la sociedad en Israel en nuestros días. En los kibutzim de los movimientos adultos, en los movimientos juveniles y en otras comunidades, se ha extendido la costumbre, luego de la Noche del Seder de cada uno con su familia, con la tradición correspondiente, de reunirse para celebrar un juntos un Segundo Seder cuyos contenidos reflejan los desafíos del presente a la luz del compromiso con la esencia de la festividad: la lucha contra la esclavitud y la aspiración a la libertad.