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Tel Hai

(Día de Tel Hai)

De nuestro archivo

Para la familia y el grupo, para educadores

Poesías festivas musicalizadas.

La Biblia, el Chazal, la era contemporánea y el sionismo.

Variadas fuentes de la literatura y la poesía.

Ideas para celebrar en el marco familiar y comunitario.

> Introducción

Durante los años de la Primera Guerra Mundial se unieron cerca del asentamiento de Metula, que era hasta ese entonces un poblado judío aislado, dos nuevos grupos de asentamientos conjuntos en Kfar Guiladi y en Tel Chai y poco tiempo después de la guerra comenzó la fundación de un asentamiento obrero en Jemara. Luego de finalizar la Guerra Mundial, disturbios afectaron a la zona. La línea de límite entre el Mandato Británico sobre la Tierra de Israel y el Mandato Francés sobre Siria y Líbano, pasaba próximo a Ayelet Hashahar, y dejó a los asentamientos del norte de la Galilea en zona francesa. Los franceses insistieron en ejercer su soberanía en la zona, frente a la rebelión de los hombres del comisario Hussein, que aspiraban a la realización de la promesa otorgada por los británicos durante la Guerra y nombrar a su hijo Faissal Rey del Gran País Árabe que incluiría a Siria a Transjordania.
 

Al desorden causado por la rebelión se agregaron bandas de ladrones locales que aprovecharon la situación para perjudicar a sus vecinos en la zona. Los asentamientos judíos en la Galilea intentaron preservar la neutralidad frente a las exigencias de los rebeldes de cooperar con ellos y su sospecha de que ayudaban a los franceses. 

Durante el invierno Metula fue abandonada luego de que el ejército francés fue colocado y de donde retrocedió, Jemra fue asaltada y quemada poco tiempo después del intento de asentamiento en ella, y los grupos de Tel Chai y Kfar Guiladi permanecieron aislados. El 11 de Hadar 5680 - 1.3.1920 se abrió en Tel Chai una gran batalla entre los defensores del grupo y un grupo de árabes del poblado vecino, que deseaban verificar si los hombres de Tel Chai ocultaban soldados franceses. En la batalla cayeron seis de los defensores del grupo, y a pesar de que el ataque fue repelido, sus hombres decidieron que no tenían capacidad de defender el lugar, lo quemaron y retrocedieron a Kfar Guiladi. Al día siguiente retrocedieron junto con los hombres de Kfar Guiladi a la zona del Mandato Británico. Sólo en el mes de octubre, luego de que las fuerzas del Comisario Hussein fueron derrotadas y el silencio regresó a la zona, volvieron los colonos judíos a Metula, Tel Chai y Kfar Guiladi. Al final de ese año, la zona fue adherida al Mandato Británico. 

> Historia

A pesar del retroceso, Tel Chai se convirtió inmediatamente en un símbolo de heroísmo y de entrega al lugar. Durante los días de la rebelión antes de su caída, escribió Aaron Shar, miembro del grupo Kineret que se ofreció de forma voluntaria a defender a Tel Chai, un llamado que fue publicado en el periódico del partido «Achdut Haavoda» en donde se llama al reclutamiento del público para ayudar a los defensores de la Galilea, a base del conocimiento que «no se debe abandonar el lugar, y a lo que se ha construido no se debe renunciar». Como hombre de trabajo y asentamiento llamó: «Debemos nosotros ampliar los límites de nuestra guardia y sacarlo de las cuatro paredes de la casa a los campos alrededor.» No un ejército conquistador que vive sobre su espada necesitamos para preservar nuestros puestos hasta el final de los malos días sino un campamento de trabajadores que sepa sostener también [ilegible]. Se necesita un trabajador que sepa defender a su arado - y no sólo arar en él- y que conozca que no solo a sí mismo ni a las paredes de la casa defiende, sino su tierra y su trabajo sobre ella. A la hora del peligro otros hombres trabajaron con un par de bestias - al trabajo en el campo no se renuncia.»

 

Luego de la caída de Shar el 6.2.1920, sus compañeros llevaron a cabo un recordatorio en Jerusalén, donde llamaron al enrolamiento y voluntariado público en ayuda de la Alta Galilea. La pregunta de la defensa de los asentamientos fue elevada a debate en la asamblea de la Comisión Provisoria de los Judíos de Israel al final del mes de febrero. Justamente se elevó la cuestión de la capacidad de defender a los asentamientos. Zeev Jabotinsky que no creía en la capacidad del asentamiento hebreo de defender a los poblados sin la ayuda de los británicos o franceses dijo: «Considero yo, que todos los que se encuentran en zona francesa deben regresar a la Tierra de Israel [...] deben decirles a sus compañeros: ¡Regresen y de allí construyan aquí lo existente!»
 

Debido a que no creía en la capacidad de defender los asentamientos, veía en su postura un acto manifestante que su valor político estaba en duda. Berel Katzenelson le contestó bruscamente: «Somos personas sinceras y no manifestamos. No tenemos la intención de manifestar no yendo al batallón [hebreo] y no a nuestro trabajo bajo todas las condiciones y no a nuestra vigilancia por la noche. Los oficiales no nos mandan y la pérdida de un compañero no nos resulta fácil, sino que material para cuentas políticas es - y nosotros - para nosotros, nosotros mismos y nuestra carne. Optamos por la vida y sabemos lo que nos espera [...] y vamos porque cumplimos nuestra misión. Ya que en el honor del asentamiento y en su alma se encuentra la cosa, y no es una cuestión de una porción de tierra y un poco de pertenencias judías aquí, sino la cuestión de la Tierra de Israel».

Los hombres del movimiento obrero no consideraron el asentamiento un acto de manifestación para el planeamiento de los límites, sino un acto real de regreso del Pueblo a su Tierra por medio de su trabajo agrícola. Debido que creían que el derecho real sobre el lugar se obtiene del trabajo en él y no de promesas políticas ni de fuerza militar, consideraron el asentamiento agrícola, que realiza en su trabajo diario la visión del pueblo que se asienta en su tierra y existe por sí mismo la esencia del acto sionista y no un acto de manifestación, y de aquí también el derecho y la obligación moral de defenderla ante sus atacantes.

> El sionismo

El recuerdo de los eventos de Tel Chai y de Yossef Trumpeldor se convirtió en un mito inmediatamente después de la batalla, y especialmente luego del regreso a los asentamientos abandonados. El 11 de Adar se convirtió en una fecha conmemorada en todo el país y especialmente en la peregrinación de los alumnos de los movimientos juveniles a Tel Chai, en 1946, sirvió también como camuflaje por la lucha sobre otro punto de asentamiento en la Galilea, en un disparo, desalojado por los británicos, y fue re fundada por los alumnos de los movimientos.  Los contenidos del mito de Tel Chai por sí mismos se convirtieron en el tema de una lucha de valores entre los movimientos trabajadores y el movimiento revisionista que adoptó la imagen de Trumpeldor y las perpetuó en nombre de su movimiento juvenil - Betar. Hasta hoy peregrinan a Tel Chai el 11 de Adar tanto los alumnos de Betar como los alumnos de la Juventud Obrera y Estudiantil para conmemorar el recuerdo del evento y los caídos, cada uno de acuerdo a sus valores.